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jueves, 13 de marzo de 2014

Unidades de Gestión Clínica: Nuevas formas de privatización

Charla-Debate: Unidades de Gestión Clínica y Área Única.
Sábado, 15 de Marzo, 11h. Centro Cívico Mercado del Pescado, Zaragoza

 Unidades de Gestión Clínica: Nuevas 
formas de privatización
El pasado 19 de febrero el Consejero de Sanidad, Ricardo Oliván se reunió con el Colegio de Médicos de Zaragoza, con la finalidad de alcanzar un gran pacto que avale un nuevo modelo de privatización sanitaria, conocido como Unidades de Gestión Clínica.
Como viene siendo habitual, esta política pretende acusar a los enfermos y pacientes de abusar de los servicios sanitarios y otorga al personal médico la función de limitar el acceso a pruebas y tratamientos a cambio de mayores retribuciones, así como castigar a los que no quieran someter la salud de sus pacientes a criterios empresariales.

¿En qué consiste el sistema de Unidades de Gestión Clínica?
Se trata de un mecanismo para introducir la lógica del beneficio empresarial dentro de los centros públicos de salud. Este mecanismo se desarrolla en varias fases.
En una primera fase, se fragmentan los centros sanitarios (atención primaria, especialidades y hospitales) en múltiples unidades de gestión clínica que trabajarán de forma autónoma en base a unos objetivos de reducción del gasto. Al igual que en bancos y empresas privadas, aquellos profesionales que alcancen objetivos (como reducir el número de pacientes derivados a especialidades) serán recompensados económicamente.
En una segunda fase, estas Unidades de Gestión Clinica, pueden optar a constituirse como microempresas. El personal sanitario, a través de la modificación de su estatuto marco, pasará a ser personal laboral. Las Unidades de Gestión serán dotadas con un presupuesto que gestionarán de forma que todo aquello que consigan ahorrar en pruebas y tratamientos podrá ser repartido como beneficios entre sus socios.
Finalmente, una vez que estas Unidades de Gestión tengan personalidad jurídica mercantil, podrán ser adquiridas por las grandes empresas y multinacionales del sector, de forma que el sector privado podrá ir haciéndose con grandes parcelas de la sanidad pública.

¿Qué consecuencias tendrá este mecanismo de privatización de la sanidad?

En los hospitales primará el interés en reducir el número de ingresos y las pruebas diagnósticas, mientras que en los centros de salud se reducirán las derivaciones al hospital que es donde se produce el mayor gasto.
Aumentarán las altas precoces, lo que acabará generando nuevos ingresos por complicaciones y un mayor riesgo de mortalidad.
La reducción de pruebas diagnósticas dificultará la detección temprana de enfermedadades, lo cual dificulta el tratamiento de las mismas y agrava sus consecuencias.
Aquellas Unidades de Gestión Clínica que necesiten modernizar o renovar sus equipamientos médicos deberán hacerlo como inversión procedente del presupuesto asignado y por lo tanto, descontandolo de sus beneficios. En muchos casos esto podra llevar a no realizar la compra de equipos vitales para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.
Los pacientes de mayor edad, o con afecciones crónicas, o de una mayor gravedad serán considerados como obstáculos para alcanzar los objetivos empresariales de las Unidades de Gestión.

¿Porqué debemos oponernos a toda forma de privatización de la sanidad?
El único objetivo de todo centro y profesional sanitario del sector público debe ser garantizar la salud de sus pacientes. Primar los objetivos económicos es completamente contrario al derecho a la salud y a la dignidad de las personas.
La privatización de la sanidad se lleva a cabo a través de mecanismos diferentes, pero todos ellos tienen un mismo objetivo final: transferir al sector privado el gran pastel de la atención sanitaria.
Estas reformas no sólo se están llevando a cabo en las autonomías gobernadas por el PP. En Andalucía, que está gobernada por el PSOE junto con IU, el sistema de Unidades de Gestión Clínica está ya implantado y su desarrollo avanza rápidamente.
Defender la sanidad pública requiere combatir toda forma de privatización y denunciar a  los que de una manera u otra, pretenden introducir reformas que allanan el camino para convertir nuestra salud en un negocio.

No a la Ley 15/97
No al RDL 16/2012
Fuera las empresas de la sanidad.