
Ante este hecho los profesionales de enfermería del servicio de urgencias solicitaron por escrito a la Dirección del centro un aumento de la plantilla dado que la situación era claramente caótica. Sin embargo, el hospital no ha considerado oportuno aumentar la plantilla, con lo que el aumento de pacientes no ha conllevado una adecuación del ratio profesional/paciente, mermando la calidad de la atención sanitaria de urgencias y aumentando de forma peligrosa el riesgo de equívocos.
Sin duda el hecho de que existieran plantas de hospitalización cerradas contribuye enormemente a que los pacientes se acumulen por los pasillos, ocasionándose altas de urgencias de forma precipitada, conllevando reingresos por urgencias en muchas ocasiones, y haciendo que el supuesto ahorro sea inexistente.
Según varios trabajadores del centro, la planta novena de traumantología ha estado cerrada durante varios meses y tras su apertura se cerraron la mitad de las camas de las plantas tercera, sexta y octava. Hasta que la situación en urgencias no superó el nivel de colapso, la Dirección no se dignó a abrir estas plantas cerradas, lo cual se hizo de forma apresurada y sin dotarlas con la medicación y equipamiento necesario.
A dia de hoy todavía permanece cerrada la segunda planta. Los recortes en sanidad han llevado a tener medio hospital cerrado, mientras las urgencias estaban rebosadas. Se ha dado de alta a pacientes que requerían ingreso hospitalario, por lo que estos pacientes volvieron a ingresar en urgencias.
Desde la Plataforma Contra la Privatización de la Sanidad exigimos a la Consejería de Sanidad que no recorte en la salud de los ciudadanos, poniéndola en peligro con medidas de dudoso ahorro económico.
Nuestra salud no tiene precio.
Ni recortes, ni copago, ni privatización.