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viernes, 1 de febrero de 2013

La pesadilla de las privatizaciones llega a la sanidad pública de la mano de UPN

Lab Sindikatua

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Por desgracia, la privatización de las cocinas hospitalarias ha confirmado las denuncias que trabajadoras y sindicatos hemos realizado durante meses. El bochornoso esperpento que han generado la Consejería de Sanidad dirigida por UPN y la empresa Mediterránea de Catering condensa las perniciosas consecuencias de la política privatizadora.

PRIVATIZACIÓN=LOS RICOS MÁS RICOS


La empresa de catering Mediterránea está controlada por Portobello Capital, un importante fondo de capital riesgo. De hecho, uno de sus socios fundadores, Ramón Cerdeiras, fue presidente de la patronal del sector, ASCRI, la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo. Otro socio, Sánchez Asiain, es sobrino del que fuera presidente del Banco Bilbao Vizcaya.

Estos fondos invierten en empresas con el objetivo de conseguir el máximo de ganancias en el más corto periodo de tiempo, exprimiendo a los trabajadores y trabajadoras, reduciendo costes de manera salvaje, y especulando; para ellos, el objeto de la empresa en cuestión es algo secundario.

Portobello Capital está relacionada con el banco de inversión Goldman Sachs, uno de los responsables de la crisis mundial que estalló en 2008 y seguimos padeciendo, y también uno de los responsables del hundimiento de Grecia.

La compra de Mediterránea de Catering fue financiada, entre otros, por BBVA y Banco Santander. El Banco Santander es uno de los mayores acreedores de Navarra, como consecuencia del crédito que Emilio Botín concedió a Yolanda Barcina para que UPN tapara parte del agujero que ha generado en las arcas públicas con su nefasta gestión. Ahora, el Banco Santander se beneficia de manera indirecta de la privatización de las cocinas hospitalarias.

Así pues, UPN está desmantelando el sector público para que entidades como Portobello Capital, Goldman Sachs o Banco Santander ganen dinero. Es decir, aquellos que generaron la crisis económica son los que se benefician de las privatizaciones que impulsan UPN-PP con la excusa de la crisis.

PRIVATIZACIÓN=DESTRUCCIÓN DE EMPLEO


El Gobierno de Navarra es el principal destructor de empleo. En los últimos tres años se han destruido 2.000 puestos de trabajo en los servicios públicos y la sangría continúa en las empresas públicas. Con la privatización de las Cocinas Hospitalarias (Virgen del Camino, Hospital de Navarra, Clínica Ubarmin), se han destruido 141 puestos de trabajo en el sector público y previsiblemente la plantilla de Mediterránea de Catering no alcanzará la mitad de esa cifra. Como muestra, en Virgen del Camino había 23 pinches por turno y ahora tan sólo hay 11 a la mañana y 10 a la tarde; es decir, se trabaja con menos del 50% de la plantilla.

PRIVATIZACIÓN=PÉRDIDA DE CALIDAD


Allí donde se le dota con los medios necesarios, el sector público es el que más calidad ofrece. La degeneración de la alimentación que se entrega a personas enfermas supone una involución que una sociedad como la nuestra no puede admitir. Deben tomarse medidas urgentes puesto que se trata de un problema de salud pública de primera magnitud.

PRIVATIZACIÓN=EXPLOTACIÓN LABORAL

A la nula planificación y formación previas, se le suman unas condiciones laborales realmente infernales: realización de trabajos por los que no fueron contratadas (limpieza de obras), ritmos de trabajo trepidantes, trabajo a destajo (llegando a trabajar hasta la 01:00 cuando la jornada finalizaba a las 23:00), manipulación de cargas excesivas, trato vejatorio... Es llamativo que dos personas que previamente habían trabajado en las Cocinas públicas hayan causado baja por estrés y ansiedad, así como el hecho de que al menos dos personas hayan optado por dejar el empleo; esto quiere decir que casi el 25% de los pinches (4 de 21) se han marchado o han cogido la baja por las brutales condiciones laborales. Muchos de los que siguen trabajando, lo hacen obligados por la actual situación de paro; y hay varios que han sido despedidos (podemos dar fe de uno de ellos, que ha contactado con el sindicato).

Respecto a la jornada y al salario, la falta de información es total. Pero si, tal y como parece, se les aplica la cuarta categoría del Convenio de Hostelería de Navarra, supondría que las trabajadoras de las cocinas actuales trabajarán un 8% más de jornada y cobrarán un 23% menos que en las Cocinas públicas