Campaña Listas de Espera

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jueves, 14 de marzo de 2013

El hospital de Alcañiz, ¿será público?


Será de colaboración público privada nos dicen nuestros políticos de
cámara:
un conjunto de empresas con ánimo de lucro construyen el
hospital y lo gestionan total o parcialmente, la administración paga
un canon por la construcción y la gestión, durante un periodo entre 20
y 30 años. Este canon será incrementado anualmente al menos con el
IPC. A esto hay que sumar las aportaciones  extraordinarias de dinero
público que, de manera más o menos  opaca, se suelen producir. Un
negocio redondo para estas empresas, riesgo nulo al tener los pagos
asegurados, un mercado cautivo y una alta rentabilidad. No así para el
presupuesto público: Cálculos realizados en Inglaterra y España
determinan que el costo final es, al menos, cuatro veces superior al
de que hubiese sido de haberse asumido el proyecto públicamente. El
hospital de Alcañiz va ha ser una experiencia piloto en Aragón y
probablemente la punta de lanza para este tipo de experiencias en
nuestra comunidad
, de ahí su alto valor simbólico


La experiencia acumulada en España y sobre todo en Inglaterra con
amplio recorrido en este tipo de practicas, desaconsejan este tipo de
gestión por las deficiencias que se generan a medio plazo en la
calidad asistencial y en las condiciones de trabajo de los
profesionales de la salud (ver el ultimo y trágico escándalo en el
hospital de Stafford), de hecho la Organización Mundial de la Salud no
las aconseja.

Pero es que además es una perversa “trampa financiera”: supone entrar
en una dinámica de pago de cánones crecientes a cargo de unos
presupuestos sanitarios cada vez más reducidos por causa de las
políticas de ajuste, de manera que progresivamente una parte cada vez
más importante del este presupuesto irá a estas empresas con afán de
lucro, en detrimento del sistema público. Así, esta penuria
financiera, finalmente, será compensada por los bolsillos de los
usuarios. Pasaremos así de un sistema eficaz y perfectamente
sostenible como el actual a otro ineficaz e insostenible, pero
altamente rentable para estas empresas.
Dentro de este proceso es especialmente peligroso el  que asumamos la
idea de que “da igual quien nos atienda”, como piensan algunos
ciudadanos poco informados. No, no es igual, no solo para la
protección de nuestra salud como demuestra la experiencia existente,
sino porque si aceptamos esto estarán poniendo en nuestras manos  la
piqueta que derribará el sistema público de salud.
Pero hay más, si estas experiencias se muestran lesivas  en
Inglaterra, tanto más lo serán en España. Recientemente nos ha
visitado una delegación del National Health Service   británico, en su
informe señalan  que aquí los contratos publico-privados son tan laxos
(“flexibles”, dicen ellos) que nunca serían admitidos en su país, que
hay una escandalosa connivencia entre políticos gobernantes e
industria privada y que todo ello está amparado por una gran opacidad.
De las empresas  “colaboradoras” de la Administración hablaremos otro
día. Una historia de lo más inquietante.

Este es una muestra más del proceso de desmantelamiento a que esta
sometida nuestra sanidad publica. Hay que cambiar este estado de
cosas. Ante tanta confusión y opacidad queremos hacer visibles este y
otros problemas que nos afectan directamente en la manifestación que
se celebrara el domingo 17, partiendo del Paraninfo a las 12h. Si  los
profesionales de salud y los ciudadanos no somos capaces de articular
un contrapeso a esta situación,  entonces tenemos un problema muy
serio. Hay que impulsar dinámicas de cambio y para ello el primer paso
es manifestarnos mostrando que nos sobran las razones. Como
ciudadanos y usuarios del sistema sanitario también tenemos una
responsabilidad: la sanidad del futuro dependerá de lo que nosotros
hagamos en el presente.
                                       Demetrio Calvo Nueno
             Portavoz de la Asociación Para la  Defensa de la Sanidad
Pública de Aragón.